Hito 1 - Toma de la Residencia del Embajador de Japón en Perú

El 19 de diciembre de 1996, se llevó a cabo la toma de la residencia del Embajador de Japón en Perú por parte de integrantes del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru – MRTA, lo cual constituyo un hecho que mantuvo a todo el país en zozobra y la atención internacional centrada en la respuesta política y militar que asumirían las autoridades peruanas.

Con respecto a este hecho, cabe destacar el contexto político correspondiente a dicho año, que según refiere la Comisión de la Verdad en su Informe final, fue un elemento determinante que sumo en la decisión de la toma de la residencia del Embajador por este grupo armado, representado por las disposiciones penales de represión de conductas subversivas, que condenaba a cadena perpetua a los delincuentes terroristas, lo cual en los hechos imposibilitaba la salida de los presos del MRTA.

Según Nelson Manrique, en la lectura, El Tiempo del Miedo, La Violencia Política en el Perú 1980 – 1996, el movimiento subversivo MRTA, a diferencia de otros grupos armados de la década del 90, desarrolló su lucha armada en base a la tradición guerrillera latinoamericana, guevarista, teniendo como referentes históricos a ¨Túpac Amaru, Leoncio Prado, Alfonso Ugarte y Bolívar, el Che, naturalmente, y Jesucristo de los pobres¨.

En efecto, el líder de esta agrupación, Néstor Cerpa, al igual que los antes citados, planteaba transformar el país y alcanzar la justicia social utilizando para ello la fuerza de las armas como principal instrumento de lucha; sin embargo, durante el desarrollo de su lucha armada en los años 90, sus planteamientos iniciales, se transformaron en obsoletas interpretaciones de la realidad peruana.

Bajo estas consideraciones, podemos afirmar que la toma de la Residencia del Embajador de Japón en Perú fue un intento del MRTA tendiente a descartar la imagen de derrota política que tenían frente a la sociedad, y procurar la liberación de sus dirigentes que se encontraban purgando condena de cadena perpetua. Este fue por tanto, un suceso desesperado de instaurar terror en la capital del Perú que pretendió mantener su presencia en el escenario político y militar en el Perú.

Adicionalmente, cabe destacar que este grupo del MRTA reunió como integrantes a jóvenes sin mayor educación formal (algunos incluso no habrían terminado la primaria), ni formación religiosa; Jóvenes que sin duda podrían adoptar los planteamientos radicales de violencia revolucionaria ante un país que demostró constante despreocupación ante sus necesidades.



Bibliografía

  • El Tiempo del Miedo. La Violencia Política en el Perú 1980 – 1996 Manrique, Nelson
  • Página web de la Comisión de la Verdad

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