PREPARACIÓN
La Operación Chavín de Huántar fue una operación militar del Gobierno del Perú, presidida por el presidente Alberto Fujimori Fujimori, cuyo objetivo politico era la liberación de los rehenes con vida, que fueron secuestrados por los miembros del MRTA en diciembre de 1996.
Este objetivo no debía incluir bajo ningún concepto negociación alguna de liberación de terroristas presos.
Para lograr este objetivo se previeron dos alternativas, que debian ejecutarse en paralelo, la solución pacífica y la solución militar, en ambas alternativas el elemento clave para desarrollar cualquiera de las dos era la inteligencia.
La solución pacífica estuvo basada en conversaciones directas y luego formales con los terroristas a través de garantes nombrados por el presidente de la república.
La solución militar se basaba en garantizar la seguridad de la nación mediante el sistema de defensa nacional
Luego de haberse agotado todos los extremos de solución pacífica se decidió operar la situación militar, debido a que la seguridad nacional, la de los rehenes y el principio de autoridad del estado estaban en riesgo, así es que empiezan las estrategias que acabaron en un rotundo éxito en la operación.
El principio de esta operación estuvo basado en la sorpresa, llevada acabo bajo absoluto secreto, era indispensable saber lo que los terroristas pensaban, hacían y a la vez hacerles creer que ellos nos estaban dominando, el pensamiento de “Finge inferioridad y estimula su arrogancia” se acoplaba en esta estrategia.
Es así como el 22 de abril a las 3:23 PM el presidente de la república dio la orden de iniciar el operativo de rescate, sorprendiendo a los terroristas que iniciaban su acostumbrado partido de fulbito, lo que concluyó en el éxito del operativo, murieron todos los terroristas, el Comandante del Ejército Peruano Juan Alfonso Valer Sandoval y el Teniente del Ejército Peruano Raúl Gustavo Jiménez Chávez, y el Dr. Carlos Giusti que murió de un paro cardiaco en el hospital.
Este hecho dio la vuelta al mundo y el Perú estaba en la mira de todos, por lo que asegurar la vida de los rehenes era el principal objetivo del gobierno peruano. Dicha operación está considerada como una de las más exitosas, o quizá hasta ahora la más exitosa en el rescate de rehenes.
Después de que los miembros del MRTA secuestraron la embajada de Japón, el gobierno peruano decidió mantener una negociación con la guerrilla para obtener la liberación de los rehenes. El ex Presidente de la República Alberto Fujimori Fujimori ordenó al General de División EP Nicolás de Bari Hermoza Ríos, Comandante General del Ejército y Presidente del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, al asesor del Servicio de Inteligencia Nacional, Vladimiro Montesinos Torres, y a los altos mandos militares, que procedieran en la elaboración de un plan operativo militar de contingencia con el objetivo de rescatar a los rehenes en el caso de que fracasaran las negociaciones con el MRTA. Las autoridades del gobierno decidieron mantener las negociaciones con los terroristas y al mismo tiempo entrenar a los soldados del Ejército del Perú, la Fuerza Aérea del Perú y la Marina de Guerra del Perú en una réplica de la residencia japonesa, cavando túneles subterráneos. Este trabajo fue planificado considerando todos los detalles y riesgos que la situación requería. Se tomaron el tiempo necesario y suficiente para analizar y preparar un plan adecuado que minimice los errores, por lo que este trabajo requería del aporte de personal experimentado. Este personal capacitado consistía tanto del personal obrero para la construcción de los túneles, y del Servicio de Inteligencia de las Fuerzas Armadas para el diseño y coordinación del operativo. Por esta razón, se aseguró que varios mineros de la sierra peruana fueron llevados a Lima para construir estos laberintos con muchas salidas. Durante la planificación de la operación se comentó que los túneles tenían una similitud a los templos de la cultura peruana preinca Chavín de Huantar, los cuales fueron realizados bajo tierra y estaban compuestos de diferentes accesos y pasillos subterráneos.
Parte de la estrategia militar era que, durante las mañanas el ejército propale marchas militares con megáfonos en los alrededores de la residencia. Los medios de comunicación especularon que era una maniobra para bajar la moral de los terroristas. El bullicio de las marchas militares alteró los nervios de quienes permanecían en la residencia japonesa; sin embargo, el verdadero motivo de estas maniobras era evacuar la tierra extraída durante la noche por medio de camiones que salían de una casa ubicada en la calle posterior de la residencia.
El Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas encargó al Comandante General de la Primera División de Fuerzas Especiales, General del Ejército del Perú Augusto Jaime Patiño, la elaboración del plan operativo para el rescate de los rehenes. Se le asignó, asimismo, la jefatura del Centro de Operaciones Tácticas (COT) que se constituyó en un segundo nivel de comando. Conformaban el equipo del COT los Coroneles EP Jesús Reyes Tavera, Paúl Da Silva Gamarra, Edmundo Díaz Calderón, el mayor EP Jaime Muñoz Oviedo, y el Capitán EP José Fernández Fernández[1]
Bajo las órdenes del General del Ejército del Perú, Augusto Jaime Patiño, Coronel del Ejército del Perú José Williams Zapata diseñó el Plan de Operaciones “Nipón 96”. Este oficial tuvo a su mando el grupo que realizaría la intervención, denominado Patrulla “Tenaz”, que se constituyó en un tercer nivel de comando. Tuvo como adjuntos, al Coronel Luis Alatrista Rodríguez y al Capitán de Fragata Carlos Tello Aliaga. La patrulla estuvo integrada por 143 comandos aproximadamente, quienes permanecieron acuartelados y entrenando en la réplica de la residencia japonesa que para tales efectos habían fabricado en el Cuartel del Ejército en Las Palmas ubicado en Chorrillos.
Por otro lado, el Presidente Alberto Fujimori Fujimori encargó la labor de Inteligencia para el cumplimiento de la parte operativa en el campo militar, al Asesor de Inteligencia (SIN), Vladimiro Montesinos Torres. Este, a su vez, encargó al Coronel Roberto Edmundo Huamán Azcurra las labores de explotación de la información que se obtenía secretamente desde el interior de la residencia a través de micrófonos escondidos y de un beeper que portaba uno de los rehenes, y además se le encargó la construcción de la réplica de la residencia de la embajada, la toma de fotografías y las filmaciones del operativo de rescate. El Coronel Roberto Huamán Azcurra, a su vez, encargó al Coronel Jesús Zamudio Aliaga la construcción de los túneles y la seguridad en las casas aledañas a la residencia del embajador.
Video: Alberto Fujimori explica la planeación del operativo.


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